Por Javier Lugo

El sector Cerro de la Cruz se vistió de gala el pasado domingo 21 de diciembre, para celebrar su tradicional «Encendido de la Cruz y Pesebre Viviente», un evento que trascendió la festividad religiosa para convertirse en un poderoso ejercicio de unión comunitaria y rescate de tradiciones.

El acto central, marcado por el encendido de las luces que coronan el sector, fue el marco perfecto para una emotiva representación del pesebre viviente. En esta ocasión, los niños de la comunidad fueron los protagonistas absolutos, dando vida a los personajes del nacimiento y demostrando su talento artístico ante los vecinos y visitantes.

La organización del evento estuvo bajo la coordinación de la profesora Lesbia Trompetero, cuyo liderazgo fue clave para canalizar la energía de la comunidad hacia un fin cultural. Al respecto, se destacó que estas actividades no solo celebran la Navidad, sino que cumplen funciones sociales vitales: refuerzan el sentido de pertenencia y permiten que las nuevas generaciones aprendan sobre sus raíces de forma pedagógica y creativa.

Unión a través del parrandón

La jornada contó con una destacada participación de las madres del sector, quienes organizaron un gran parrandón y un compartir para todos los asistentes. Este espacio de convivencia permitió estrechar lazos vecinales en un ambiente de armonía, rompiendo la rutina y fomentando el reconocimiento mutuo entre los habitantes.

La labor de líderes comunitarios y el apoyo activo de los vecinos del Cerro de la Cruz reafirman que el trabajo en conjunto es la herramienta más eficaz para generar impactos positivos y mantener viva la identidad cultural de la región.

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