Por José Gregorio Torres
Llama poderosamente la atención cómo el caso del joven Francisco Román, de 14 años, residente del pueblo de Carache, Estado Trujillo, ha invadido las redes sociales, llamando la atención de importantes generadores de contenido a nivel nacional e internacional. No podemos ignorar la lamentable condición de salud de este joven, que a sus 14 años cuenta con un récord de resistencia física admirable. Sus deseos de vivir y de superar su condición congénita son únicos. Sus padres, Francisco y Celimar, han dedicado gran parte de su vida a atender a su primogénito con los cuidados y requerimientos necesarios que le han permitido sobrellevar su enfermedad y convivir con ella sin perder la esperanza de lograr el tan ansiado milagro: «UN HÍGADO NUEVO PARA FRANCISCO».
Con esta campaña, todo el pueblo de Carache y amigos de otras latitudes se han venido sumando importantes productores de contenido, lo que ha permitido a la joven pareja y a su hijo sobrellevar, con modestos pero significativos aportes, esta terrible situación que han enfrentado durante 14 años. Su sueño es consolidar una familia llena de historias y pasajes bonitos, donde la normalidad no sea el contacto permanente con médicos, medicinas, clínicas y exámenes, sino una vida normal que permita a Francisco hacer sus estudios sin complicaciones. Sueña con la universidad, con sus títulos, y por ende, con una vida plena de logros, como también lo soñaron sus padres para él.
Hoy, Francisco se encuentra en plena adolescencia, lo cual requiere otras situaciones físicas y orgánicas, pero también mentales. Se trata de un cambio en el que su pensamiento desarrolla necesidades y condiciones que no podrá desempeñar, ya que su situación de salud le está limitando. Sin embargo, la lucha es permanente; sus padres están allí con su hijo, dándole todo el apoyo posible e incluso lo imposible. Nosotros somos solo espectadores que ayudamos hasta donde nos es posible, con nuestras oraciones permanentes para pedir por la pronta aparición de un alma bondadosa que mueva las teclas necesarias para salvar la vida de Francisco. La institución o el organismo que lo deberá sacar del país para garantizarle a este joven de gran inteligencia que continúe con nosotros debe actuar rápidamente, de modo que sus padres puedan verlo consolidar su estatus como ciudadano con su elemental derecho a la vida. Hoy se espera el milagro que hará que nuestro querido Francisco salga de esta situación, y con él, sus jóvenes progenitores, héroes de esta triste pero real historia. Un S.O.S por Francisco.

